DON GUADALUPE VICTORIA
Se cuenta que cuando el
general Guadalupe victoria desapareció, en 1830, una mañana llegó al santo
desierto un militar, que la ficción ha
querido identificar con don Guadalupe victoria, escoltado por dos
guardias. Tan pronto como llegó a las puertas del convento, se despojó de su
uniforme ostentoso y despidió a sus acompañantes, a quienes hizo prometerle que
no revelarían a nadie el lugar de su retiro. Poco después, el militar fue
recibido por los frailes. Luego tomó el hábito carmelita y adopto el nombre de
fray José; sin embargo, nunca quiso profesar los votos como religioso, ni
siquiera como simple hermano lego,. Fray José vivió largos años en calidad de
hermano tercero, observando siempre una conducta del todo punto ejemplar. Según
los relatos, era de fuerte musculatura, de facciones proporcionadas, de
presencia noble y respetable. En tiempos de la exclaustración permaneció en el
convento, sufriendo toda suerte de incomodidades e incluso de peligros; su
salud empeoraba, pero nada ni nadie consiguió que abandonase el claustro. Murió
un miércoles de ceniza, aunque se desconoce el año exacto, entre 1874 y 1878;
fue enterrado al lado derecho del altar del Cristo de las siete suertes.
Lo cierto es que don Guadalupe
victoria dejó el poder en 1829, se retiró a la vida civil y cuidó de su
hacienda “El Jobo”, en la costa de barlovento. La vida de don Guadalupe
Victoria la vida de don Guadalupe Victoria se debatía entre la melancolía y la
epilepsia; a fines de 1842 empeoro de
salud, y tuvo que trasladarse a teziutlan, Puebla y murió el 21 de marzo de
1845 en Perote Veracruz. Fue sepultado en la capilla del lugar, y ahí
continuaron sus restos hasta 1862 año en que fueron llevados a la ciudad de
Puebla por el General Alejandro García.
Es difícil precisar quién fue
realmente aquel hermano terciario que abandonó la milicia para entregarse a la
vida eremítica. Hay quien afirma que este personaje se llamaba José Fernández.

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